27 febrero 2011

¡El Regreso!

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... Y el adiós de lo que soy

Me fui... como una hoja ligera que se desliza por el camino esperando posarse y ser acariciada por los momentos, pero estoy de vuelta, pensativa, silenciosa, oscura y más consciente de lo que me está pasando.
En uno años me di cuenta de tanto, que me golpeó la cabeza de un sólo golpe, he salido (y aún sigo tratando por completo) de liberarme de la burbuja que por años me limitó a vivir, me he despertado de ese sueño infantil, viendo la realidad dura que nunca imaginé.
A veces siendo un dolor inexplicable, como si algo me impidiera sentirme como antes, tan inocente e ingenua que cuando algo bello me sucedía era felicidad y la tristeza un pasajero molesto; pero hoy la realidad me da otra cara, más fría, más incomprensible y extraña: vuelve mi nostalgia.
He pensado, me he preguntado y he sufrido más de la cuenta, será porque sigo siendo tan sensible como antes, o en realidad siempre lo he sido pero paso luchando con ello día a día.
Cuando llega eso que llaman amor, no es como de niña lo imaginas, es aún más difícil de entender, y aunque es lo mejor que te puede pasar, el dolor siempre aparece de una u otra forma, es inevitable. Ese pensamiento de amor que tenía se ha roto lentamente, porque me di cuenta que el mundo no es así y nunca lo será, que por más que lo desees es complicado que suceda, es cuestión de vivirlo para entenderlo.
Mis pasiones siguen intactas, moriría si ellas dejaran de existir, si dejara que la rutina me las quitara, porque dejaría de ser yo.
¿Porque escribo estas palabras tan amargas? porque la dulzura me ha dejado sola esta madrugada, me llegó esa nostalgia que hace mucho no sentía, porque miré mi ventana y extrañé esa alegría que siempre me acompañaba... ¿donde la dejé? ¿se habrá quedado en un cuarto de hotel o en una carta de amor? ¿en una noche fría o en un beso ligero? ¿en una llamada o un email? ¿en tus ojos o tu última palabra? realmente no lo sé, sólo quiero que vuelva porque me agobia esta soledad, mi corazón se estruja de melancolía cuando hay silencio, mis ojos insensatos me engañan con su rocío estresante. No aguanto más.
Me confunde cada palabra, pero mi corazón es grande y quiere amar a pesar de todo, seguiré siendo la tonta de siempre, una masoquista entregada que sólo quiere ser feliz.

Sobre la soñadora...

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Soñando y viviendo, la luz de mi alma y el soplo de tu aliento.
 

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